Ha causado gran malestar entre la población árabe de Jerusalem y la palestina la instalación de arcos detectores de metal y magnómetros en los accesos al Monte del Templo a raíz del cobarde asesinato de dos policías israelíes a manos de terroristas palestinos hace pocos días.

Dichas medidas les impide el acceso con armas (y consecuentemente agredir a ningun judio) al que ellos dicen curiosamente su tercer lugar mas sagrado, algo difícil de creer pues nadie accede armado a lo que se considera un lugar sagrado.

Recordemos que hay una gran tradición de disturbios ligados al Monte del Templo periódicamente organizados por los palestinos en la historia del siglo 20 que habitualmente acababan con sangrientas masacres y progroms de judíos, esa tradición sangrienta y violenta culminó con la segunda intifada que tantas muertes ocasionó.

Decenas de manifestantes árabes atacaron la policía israelí y las unidades de la Policía de Fronteras desplegadas en Jerusalén oriental el martes por la noche y el miércoles por la mañana.

Los disturbios comenzaron el martes en la Ciudad Vieja de Jerusalén, extendiéndose rápidamente al barrio de Ras al-Amud. Los árabes en la Ciudad Vieja arrojaron rocas y botellas a la policía, hiriendo a dos oficiales.

A principios de la mañana del miércoles, los disturbios se habían extendido a Silwan, cerca de la ciudad de David, donde decenas de agitadores árabes lanzaron bombas y piedras contra policías y agentes de la policía de fronteras en varios lugares del vecindario. Los alborotadores también dispararon fuegos artificiales contra los oficiales antes de ser dispersados ​​por las fuerzas de seguridad.

Los motines también atacaron la policía el miércoles por la mañana en el barrio árabe de Issawiya. Se lanzaron bombas incendiarias contra los oficiales antes de que los atacantes fueran dispersados ​​por las fuerzas de seguridad. Ningún oficial resultó herido en el ataque

Fuente: Arutz Sheva

Anuncios