Hamas tiene dinero para sus tuneles de la muerte, tiene dinero para sus campamentos de entrenamiento de terroristas, tiene dinero para comprar misiles y, por supuesto, tiene dinero para las  jugosas cuentas corrientes de sus líderes.

Pero al parecer, entre tantos millones de euros, no encuentran dinero para hacer funcionar la planta de tratamiento de aguas de la Franja.

Es una cuestion de prioridades que no sorprende a nadie que conozca un poco el “modus operandi” del delirante ente palestino, bien sea su versión de Ramalah, bien sea su versión de Gaza.

El bienestar de la población civil nunca ha estado entre sus prioridades.

Las autoridades terroristas de Gaza están inundando el Mediterráneo de aguas residuales no tratadas en un gravísimo delito medioambiental que es omitido por los medios de información, más aun después de que la Autoridad Palestina dejase de pagar la electricidad de la franja.

Tanto Hamas como Fatah usan a la población civil como una vulgar herramienta en función de sus intereses.

El Ministerio de Salud israelí prohibió la natación en las playas de Zikim y el Parque Nacional de Ashkelon después de que se detectaron aguas residuales en el agua provenientes de la Gaza.

Fuente: Maan News

en nombre de israel

 

 

 

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