Imaginen una sociedad en la que a sus niños se les enseña que asesinar seres humanos es algo bonito, heroico y patriótico, una sociedad que enseña a sus niños a morir y a asesinar, una sociedad que enseña a sus niños un sentimiento de falsa víctima, una sociedad que enseña a sus niños a matar por una nación que nunca existió.

Estariamos hablando de una sociedad enferma, criminal, grotesca, delirante.

Estamos hablando de la sociedad palestina.

Julián Schvindlerman nos deja este magnífico artículo para la Revista El Medio.

“Días atrás, el presidente de la Autoridad Palestina (AP), de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y del movimiento Fatah, Mahmud Abás, envió una carta –en árabe– al Congreso Judío Latinoamericano (CJL) en Buenos Aires en la que saludaba una iniciativa de diálogo interreligioso entre musulmanes palestinos y judíos promovida por dicha organización. “Nosotros incentivamos este tipo de nobles iniciativas, que aportan a la promoción del diálogo y a los lazos entre las culturas y religiones”, escribió Abás. “Hemos propiciado varios aportes en esta área”.

Si tan solo eso fuera cierto… (continua)”

Fuente (y artículo completo): El Medio.

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