Artículo de Leandro Fleischer para Libertad Digital

“En este momento estoy mirando la cobertura de los ataques terroristas en Londres, de nuevo en Inglaterra, de nuevo en Europa. Que si lobos solitarios, que si grupos operativos, los medios hacen la cobertura a su manera, pero casi ninguno se atreve a decir lo que es: terrorismo islámico.

Residí en Israel casi siete años. Recuerdo todas las medidas de seguridad de allí: cada vez que se ingresa en un shopping, en una estación central o en cualquier lugar muy concurrido, uno debe pasar por un chequeo que incluye un detector de metales; si uno se olvida un bolso en cualquier lado, la Policía acordona el lugar y envía un robot para desactivar la posible bomba; no sé si seguirán existiendo, pero cuando yo visitaba Jerusalén había guardias de seguridad que controlaban a aquellos que se subían a algunos autobuses; etc. Y no, no me refiero a ninguna zona de especial peligrosidad como una frontera hostil o un asentamiento en Cisjordania, sino a lugares céntricos del país. Recuerdo también aquella vez que estaba cenando en mi apartamento de Tel Aviv y las fuerzas de seguridad buscaban a una terrorista que andaba suelta por la ciudad. Por supuesto que nos pedían que no saliéramos de nuestros hogares, y jamás podré olvidarme de un helicóptero que volaba tan bajo que su luz ingresaba a través de la ventana iluminando el comedor. Esa mujer fue encontrada en las inmediaciones de un restaurante de la playa donde yo trabajaba por entonces.

Uno se acostumbra a vivir así. De hecho, cuando volvía de visita a mi Buenos Aires natal, antes de ingresar a un centro comercial me paraba unos pocos segundos de forma automática en la entrada, y solo continuaba mi marcha cuando me daba cuenta de que ya no estaba en Israel y nadie iba a revisarme… (continua)”

Fuente (y artículo completo): Libertad Digital

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