O dicho de otra forma: Pallywood.

Ficciones, mentiras, medias verdades, sectarismo, ideología, manipulación, etc, etc, todo lo que no debe contener un artículo es de lo que habitualmente se nutre la “información” que nos llega a Occidente del conflicto árabe israelí, que no es ni más ni menos que un producto ideológico con funciones propagandísticas de furibundo carácter anti israelí.

El genial Marcelo Woo lo desgrana en un minucioso y completo artículo para Revista de Medio Oriente:

“Veamos, antes que nada, algunos de los puntos centrales del código deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España:

2. El primer compromiso ético del periodista es el respeto a la verdad.

3. De acuerdo con este deber, el periodista defenderá siempre el principio de la libertad de investigar y de difundir con honestidad la información…

5. El periodista debe asumir el principio de que toda persona es inocente mientras no se demuestre lo contrario y evitar al máximo las posibles consecuencias dañosas derivadas del cumplimiento de sus deberes informativos.

13. El compromiso con la búsqueda de la verdad llevará siempre al periodista a informar sólo sobre hechos de los cuales conozca su origen, sin falsificar documentos ni omitir informaciones esenciales, así como a no publicar material informativo falso, engañoso o deformado. En consecuencia:

a) Deberá fundamentar las informaciones que difunda, lo que incluye el deber que contrastar las fuentes y el de dar la oportunidad a la persona afectada de ofrecer su propia versión de los hechos.

b) Advertida la difusión de material falso, engañoso o deformado, estará obligado a corregir el error sufrido con toda rapidez y con el mismo despliegue tipográfico y/o audiovisual empleado para su difusión.

17. El periodista establecerá siempre una clara e inequívoca distinción entre los hechos que narra y lo que puedan ser opiniones, interpretaciones o conjeturas…

18. A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad [lo mismo valdrá para la propaganda].

La casi totalidad de los medios de comunicación en español incumplen prácticamente cada uno de estos puntos cuando dan cuentan de sucesos que se enmarcan dentro del conflicto palestino-israelí, o sobre la situación socio-política del Estado judío.

En cuyo caso, la regla parece ser precisamente lo opuesto a lo que enuncia el código de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España… (continúa)”

Fuente (y artículo completo): Revista de Oriente MedioRevista de Oriente Medio

 

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