“Todas las fiestas, alrededor del mundo, tienen un contexto histórico sean de carácter secular, religioso, político o incluso militar. Las grandes gestas de unos pocos son celebradas por muchos, generación tras generación, desde su reconocimiento o inauguración.

En muchos casos las fiestas, nacionales o de cualquier otro tipo, están basadas en mitos, leyendas o incluso en supersticiones locales y localizables, en su tiempo. La historia es cíclicamente repetitiva, aunque la entendamos de forma lineal. Nada es nuevo bajo el sol si tenemos una perspectiva histórica de los acontecimientos ocurridos, a lo largo de los tiempos.

La Festividad de Pesaj nos deja ver grandes gestas de valor, sufrimiento, esfuerzo y lágrimas. Una hazaña después de los estragos emocionales que produjo la esclavitud en Egipto, de los judíos. Pesaj es una gesta histórica no un mito, como algunos indocumentados del espíritu, la sinrazón y el descreimiento nos quieren hacer creer ¿Serán los estragos de la moderna esclavitud, sea cual sea, la que impide a algunos creer en la gesta histórica de Pesaj? Todo parece indicar que vivimos tiempos revueltos, dónde la cultura religiosa es considerada por muchos como incultura. Un mundo de descreídos, que nos quieren transmitir su apatía hacia la Verdad, con mayúsculas, revelada por el Cielo a toda la humanidad. Pesaj no es un mito sino la mayor gesta de la historia, que conoce la humanidad, y no es patriotismo barato.

La Festividad de Pesaj tiene un contexto histórico incuestionable por mucha arena, de la falta de fe, que quieran echar para cubrir tan profética y poética liberación del Pueblo Judío de la esclavitud en Egipto. Un esplendoroso pasado, el de Egipto, ahogado en la verdadera arena de los tiempos, en el seco desierto de los dioses mitológicos, que no se pudieron enfrentarse con la poderosa fe, de un Pueblo señalado como Elegido y Único en su elección.

La celebración de Pesaj nos acerca, año tras año, a la libertad y la liberación completa de Eretz Yisrael en toda su extensión geográfica delimitada, por el mismo Cielo. La gesta histórica de la liberación del Pueblo Judío de la esclavitud debe ser eje central, de la existencia de cada generación de judíos estén en dónde estén. El libertador levantado, para tal hazaña, tiene nombre propio siendo conocido como Moseh, en fonética hebrea. Un hombre común, tuviera el conocimiento que tuviera, que puso su vida al servicio de la causa más importante de la existencia, entiéndase la libertad y la liberación, de su propio pueblo y del ser humano en general.

En Pesaj festejamos un hecho histórico de capital importancia para el Pueblo de Israel y para toda la humanidad. La libertad de los judíos fue también la libertad de otros muchos pueblos, que estaban bajo el mismo yugo de esclavitud en Egipto.

No podemos obviar la importancia que tiene la libertad, para todos los seres humanos incluidos los de nuestro tiempo. La esclavitud no ha sido abolida. En todo el mundo son muchos los seres humanos que viven en condiciones de esclavitud, explotación y que son vendidos como si fueran ganado. Las pretensiones del mal llamado Estado Islámico, de esclavizar al mundo, deberían despertarnos del sueño de la complacencia y hacernos comprometidos con la lucha por la libertad y la liberación de todos los seres humanos. El mundo sigue en peligro de ser esclavo de los modernos “egipcios” del terrorismo islamista internacional.

La diferencia entre libertad y liberación radica en las Leyes que rigen, para los que se creen libres y para los que nos sabemos además liberados. En el Monte Sinaí se completó el paso efectivo, para llegar a ser Liberados. El Cielo entregó al Pueblo de Israel la Ley de la Libertad, para que supiéramos vivir libres y liberados. La libertad es un hecho externo del que gozamos muchos, pero que tiene que ser completada con la Ley de Libertad asumida, en nuestro fuero interno. Sin la Ley de la Libertad seríamos tal vez libres, pero no liberados, que es un paso más hacia la verdadera y eterna libertad de toda la humanidad.

Celebremos la Fiesta de la Libertad sin olvidar que necesitamos también iluminar a este mundo, que vive en la completa esclavitud de la oscuridad. Israel es Luz a las Naciones y su libertad y liberación han producido un cambio histórico, en las relaciones personales del hombre con el hombre y del ser humano con el Cielo. Feliz Pesaj, para todos los amigos de Israel y que el próximo año lo celebremos en Jerusalem.”

Autor José Ignacio Rodríguez, colaborador especial de Unidos con Israel.

Fuente: Unidos con Israel

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