Las autoridades israelíes cerraron hoy una oficina cartográfica palestina en Jerusalén  que representaba a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y vigilaba toda la actividad comercial inmobiliaria que se realizaba en la parte este ocupada.

Bajo la ley del apartheid palestino está prohibida la venta de tierras a judíos israelíes y quien lo hace puede ser castigado con pena de cárcel, incluso con la pena de muerte.

La institución clausurada se encargaba de seguir las transacciones inmobiliarias y las posibles ventas de tierras de palestinos a judíos, información que trasladaba a los organismos de seguridad en Ramala para que abriesen una investigación para un futuro enjuiciamiento o amedrentamiento.

Fuente: La Vanguardia

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