Nuevo y magnifico análisis de Carmelo Jordá.

“No es el futuro: las ciberguerras ya son el presente y pocos países tan expuestos y atacados como Israel. Pero el estado judío está preparado”

En un tiempo en el que la guerra convencional ha aprendido a distinguir entre objetivos militares y civiles, en el que ya no se entienden y se toleran con dificultad los bombardeos indiscriminados que, por ejemplo, caracterizaron la II Guerra Mundial, la ciberguerra ha vuelto a poner en el centro del peligro a los civiles y sus infraestructuras: un ataque informático puede detener la generación eléctrica en un país y dejar a buena parte a oscuras o sin calefacción, tal y como ya ocurrió en Ucrania en diciembre 2015; o saquear un Banco Central, como pasó en Bangladesh en febrero del año pasado; o parar toda la actividad en internet durante medio día y nada más y nada menos que en toda la Costa Este en Estados Unidos…

Las líneas entre lo militar y la delincuencia común se vuelven extremadamente difusas hoy en día y por eso desde Israel, un país que se sabe especialmente amenazado por sus enemigos fuera y dentro del ciberespacio, hay una seria preocupación por las implicaciones de estos ataques tanto con fines bélicos como simplemente criminales. Así, con la colaboración del sector público y del privado se está diseñando una estrategia global de prevención que cubra un aspecto y otro.

Durante una semana hemos recorrido Israel con un grupo de periodistas internacionales para conocer qué está haciendo el estado hebreo en un campo en el que ha logrado, como en tantas cosas alrededor de la tecnología, ser uno de los líderes mundiales.

Una preocupación al más alto nivel

Lo primero que queda claro en cuanto empiezas a profundizar en el tema es que Israel está desplegando una estrategia compleja y completa que ha estado impulsada desde los poderes públicos y, sobre todo, por una persona: Benjamin Netanyahu, al que más allá de filiaciones políticas todo el mundo reconoce un compromiso con las nuevas tecnologías y un papel esencial en su desarrollo en Israel.” (…) continua

Fuente (y artículo completo): Libertad Digital

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